Acompáñanos en este viaje a través del tiempo con pequeñas pinceladas de folclore, superstición y gastronomía japonesa, así como una pizquita de japonés para principiantes de la mano del Shichimi tōgarashi, literalmente “chile de siete sabores”. En Fubuki utilizamos este condimento tradicional de la cocina japonesa en diversos platos de nuestra carta. ¿Nos acompañas?

Hace 400 años, en 1625 un comerciante de especias llamado Tokuemon abre una pequeña tienda a orillas del canal Yagenbori en el barrio Ryogoku de Edo (antiguo Tokio) e inspirado por este lugar, repleto de farmacéuticos y herboristas, crea una mezcla de especias tan deliciosa como beneficiosa para la salud. Actualmente, la tienda Yagenbori sigue abierta respetando la tradición de mezclar a mano todos los ingredientes como ya hiciera su fundador hace 4 siglos.

El Shichimi tōgarashi suele contener estos 7 ingredientes (Ortuño, 2019, p.225):

  • chile (tōgarashi) en polvo
  • chinpi: cáscara de cítricos como el daidai (naranja amarga), mikan (tipo de mandarina) o el yuzu (cidra japonesa muy aromática) secada al sol y envejecida
  • sésamo (goma) blanco y negro
  • vainas molidas de sanshō: pimienta japonesa muy aromática
  • asanomi: bayas de cáñamo, tienen mucha fragancia
  • aoko: alga nori en polvo

También llamado nanairo tōgarashichile de 7 colores”; admite alguna variación como puede ser semillas de amapola, mostaza, jengibre, linaza, etc. lo importante es que sean 7 ingredientes.

Shichi o nana (“siete”) está considerado, en diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad, como un número mágico asociado normalmente a la suerte, la perfección, la naturaleza e incluso a las deidades. Desde antiguo marcó el ritmo de los hombres a través de las fases de la Luna y está vinculado a los días de la semana, los pecados capitales, los colores de arco iris, los infiernos del Islam, los chakras en el hinduismo, las maravillas del mundo antiguo y un largo etcétera de conceptos e ideas de todos los tiempos.

No sabemos si Tokuemon, en su proceso creativo, estuvo influenciado por la magia del 7, suponemos que sí, ya que los japoneses son muy supersticiosos, celebran el séptimo día después del nacimiento de un bebé, y lamentan el séptimo día y la séptima semana tras una muerte. Nuestro creador del shichimi vivió en la época de los Samuráis, regidos por las 7 virtudes del bushidō (el camino del guerrero) y, en la mitología, encontramos los siete dioses de la buena fortuna (shichifukujin donde shichi, como ya sabemos, es “siete”, fuku “suerte” y jin “dios”).

Así que, muy posiblemente, el 7 rondase su cabeza al elaborar su “pócima mágica” la cual estimula el apetito, ayuda a bajar el colesterol y mejora la circulación, gracias al chile rojo; el sésamo aporta vitaminas y minerales, además de ser muy rico en omega-6 que ayuda al sistema cardiovascular, reduce el colesterol y mejora del sistema inmunitario.

La cáscara de cítricos aporta flavonoides que son unos poderosos antioxidantes, con características antiinflamatorias que ayudan al sistema inmunológico, previenen el cáncer y las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.

Se utiliza para acompañar platos de fideos, como el udon, además del yakitori y nabemono. En Fubuki nos encanta utilizarlo en diversas de nuestras preparaciones pues aporta un sabor, aroma y un picante muy especial. No se cocina, sino que se espolvorea justo antes de disfrutar del plato así que realmente puedes utilizarlo en casi cualquier cosa mientras sea caliente, claro!

Cada vez que vengas a Fubuki y espolvorees nuestro shichimi tōgarashi sobre tu comida, no solo disfrutarás de un sabor único y especial, sino que sentirás como la magia del siete envuelve todo tu cuerpo en cada bocado dándote la fuerza que todo Samurái necesita 😉😎

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